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Los incendios del año que viene se evitan actuando desde hoy. Serafín González. Presidente de la Sociedad Galega de Historia Natural. Vía @lavozdegalicia

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Los incendios del año que viene se evitan actuando desde hoy. Serafín González. Presidente de la Sociedad Galega de Historia Natural. Vía @lavozdegalicia

Serafín González es investigador del CSIC experto en análisis de suelos y Presidente de la Sociedad Galega de Historia Natural.

Es uno de los científicos que más conoce el suelo de Galicia y sus amenazas, y el fuego es para Serafín González el principal atentado contra el futuro de la comunidad. Está convencido de que los incendios forestales del año que viene se empiezan a evitar desde hoy, «pero no solo con desbroces y cortafuegos, es necesario concienciar de verdad e invertir en el rural, no hay otra manera», advierte.

-Galicia está en la unidad de quemados. ¿Cómo hay que tratarla ahora?

-Lo primero es hacer una evaluación urgente del suelo, sobre todo en las zonas donde los fuegos fueron más extensos, como en Oia, monte Pindo o Cualedro. Ver cómo fue la severidad del incendio, y donde haya sido alta, la vegetación esté destruida y haya pendientes va a haber un riesgo de erosión importante, sobre todo si las lluvias vienen como en estos días.

-Porque donde haya erosión será difícil que se regenere algo.

-Sí, porque el suelo se empobrece en nutrientes y pierde espesor, lo que va a dificultar que surja vegetación. Además, las cenizas son muy perjudiciales si llegan a las zonas húmedas.

-¿Cómo se puede actuar desde hoy para evitar incendios el verano que viene?

-Donde hay una bolsa de incendiarios hay insensibilidad, desconocimiento y desafecto hacia el medio natural. Por eso hay que explicar que el matorral no es maleza y que los árboles no son combustible, sino seres vivos que juegan un papel en el ecosistema, no solo de suministrar oxígeno, sino también contribuyendo a almacenar agua y liberarla progresivamente y evitar con ello riadas en invierno y sequías en verano. Hemos investigado un incendio que en el 2010 quemó en Laza 1.700 hectáreas, pues solo en los dos primeros centímetros de suelo se perdió la capacidad de almacenar tres millones de litros de agua. La próxima vez ese suelo arderá con más facilidad.

-¿De qué manera explicamos esto para hacer ver a la sociedad lo que nos estamos perdiendo?

-Hay que hacerlo de manera transversal durante toda la educación, pero no solo en los colegios, porque no se sabe de ningún niño que queme el monte. Con ellos hay que preparar el futuro, pero para el año que viene lo que necesitamos es sensibilizar a los incendiarios, que son pocos, entre 3.000 y 6.000. Hace falta que los científicos preparemos un mensaje claro y que expertos en comunicación vean cómo transmitirlo, teniendo en cuenta los perfiles de los que queman y de los que consienten.

-¿Diría que los gallegos somos insensibles con la naturaleza?

-Vistas las cifras de incendios que hay, sí. Además, en Europa el fuego como herramienta agrícola se dejó de utilizar hace siglos, y aquí no, y por eso pervive esa mentalidad de utilizarlo y excusarlo cuando se va la mano.

-Y desde el punto de vista de la gestión del monte, ¿no hace falta también un cambio?

-Claro, una campaña de sensibilización no basta. Hemos gastado en los últimos cuatro años entre 92 y 107 millones de euros anuales en extinción:, es dinero quemado, no productivo. Hay que invertir en las zonas con mayores problemas, incentivando vivir en el medio rural, porque prevenir no solo es desbrozar y abrir cortafuegos. La verdadera prevención es educar y lograr rentabilidad del monte, pero no solo con madera, sino también con pastos, frutos o turismo, pero hace falta invertir.

-¿Pero se gasta más en extinguir que en educar y prevenir?

-A algunas empresas les va bien esa política de todo para la extinción, pero eso no resulta productivo para Galicia, no genera riqueza aquí. Es dinero quemado que no tiene efecto multiplicativo. La extinción es un gasto, y llevamos 30 años gastando y no hemos resuelto nada.

-Existe la creencia de que el monte se regenera rápido.

-Una zona llana con vegetación herbácea se puede recuperar en uno o dos años; si es de matorral, entre tres y cinco años; si tiene pendiente y el fuego fue intenso, de siete a diez. Pero si se quema un castaño de 200 años, tardaremos 200 años en tener otro igual. Donde los fuegos son recurrentes el ecosistema no es capaz de recuperarse, va perdiendo nutrientes, y se quemará con más severidad la vez siguiente.

-Políticamente no salimos del debate de a quién se le quemaron más hectáreas.

-Políticamente nunca se ha enfocado bien, ni unos, ni otros. No han tenido la altura de miras de reconocer que los incendios son el principal problema ambiental de Galicia y uno de sus mayores problemas económicos y de futuro. Los incendios requieren de un gran pacto porque es un problema social, ecológico, poblacional y económico muy grave. Ahora es el momento de resolver, porque los incendios del año que viene se evitan actuando desde hoy.

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