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Montes Pirófilos o la falacia de los “Montes Sucios” #gestionforestal Vía @AgtesForestales

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Montes Pirófilos o la falacia de los “Montes Sucios” #gestionforestal Vía @AgtesForestales

Publicado el Lunes, 29 Abril de 2013 por Roberto Naveiras

Este verano de grandes incendios estamos oyendo hablar de muchos parámetros, escuchando opiniones de expertos que nos hablan de causas y declaraciones de políticos de todo pelaje que aportan soluciones y/o señalan el problema.

El tema estrella son los recortes, incluso la prensa internacional ha hablado de ello, y la falta de inversión en los montes. Se sostiene que los montes están “sucios”, con infraestructuras viarias desatendidas, cortafuegos invadidos de matorral, falta de personal, etc.

Sin embargo, con un somero vistazo a una foto de Google Maps alguna de estas afirmaciones podría quedar en entredicho.

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Este recorte pertenece a los montes de Catrocontrigo, en León, que sufrió uno de los mayores incendios de los últimos años. Diez mil hectáreas calcinadas en una semana.

Como se puede ver, la zona estaba plagada de cortafuegos y la infraestructura de pistas forestales era de considerables dimensiones. Ampliando un poco vemos que los cortafuegos estaban limpios y que las pistas principales del monte estaban provistas de sus fajas de seguridad. Es decir, a vista de pájaro da la impresión de que los montes de Castrocontrigo no eran un ejemplo de abandono sino una factoría en la que se resinaba, se aprovechaba la madera, se plantaba… Lo que suele entenderse por una zona forestal con actividad y productiva.

Entonces, si los cortafuegos están en perfectas condiciones, las pistas son practicables y disponen de faja de seguridad y las repoblaciones tienen, presumiblemente, sus labores selvícolas realizadas en tiempo y forma… ¿Por qué se han quemado diez mil hectáreas de monte? A priori parece que la prevención no ha fallado y en las tareas de extinción se disponía de personal en abundancia perfectamente coordinado, según hemos podido leer en la prensa. Algún parámetro se nos debe de estar escapando porque las explicaciones que nos ofrece la red no parecen suficientes.

Qué más variables hubo en el incendio de Castrocontrigo y que ha costado más de un millón de euros?

Una de estas variables es que era un monocultivo de pinos de miles de hectáreas con apenas ruptura en la continuidad de la especie.

La otra, no menos importante, es que las condiciones meteorológicas era perfectas para un incendio forestal de estas proporciones: mucho calor, baja humedad relativa y viento fuerte y cambiante.

Con estas variables, que poco o nada tienen que ver con lo que se esgrime habitualmente, es suficiente para que, independientemente del causante, el monte arda como el polvorín que ya era. De nada sirve que haya más personal apagando, que se envíen medios de todo el país o que se movilice a los reservistas. El fuego ha entrado en una dinámica brutal y no saldrá de ella hasta que consuma todo lo que tiene que consumir. Tendremos fuego de copas, temperaturas elevadísimas y altura de llamas que hacen imposible un ataque directo. Los cortafuegos, de 25 metros de ancho, no sirven de nada porque las pavesas incandescentes se desplazan varios kilómetros y las fajas auxiliares de las pistas forestales parecen una broma al lado de semejante desastre.

Si esto pasa en montes que sirven de sustento a una parte importante de la población rural qué no pasará con otros en los que lo único que se ve en una fuente de alimañas o un impedimento para obtener beneficio económico de la forma que sea.

Se nos llena la boca a todos hablando de prevención pero incendios como el de Castrocontrigo nos demuestran que la prevención no consiste en mantener una red de pistas forestales de cientos de kilómetros, ni cortafuegos que, llegado el momento, resultan inservibles. No podemos pretender que, si dedicamos cientos de miles de hectáreas al monocultivo de especies altamente inflamables, los riesgos queden minimizados con unas estructuras de prevención pensadas para incendios poco virulentos.

Los encargados de la “cosa forestal” siguen pensando igual que lo hacían sus maestros del tardofranquismo, pretendiendo obtener beneficio del monte de la forma más rápida posible, usando especies de crecimiento rápido pero de gran inflamabilidad. Mientras no cambiemos esto, seguirá habiendo grandes incendios porque las condiciones explosivas para ello seguirán apareciendo de forma cíclica.


Nota: Se ha puesto el ejemplo de Castrocontrigo pero hay más montes “ejemplares” encuanto a infraestructuras de prevención que han resultado calcinados.

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